Pablo, otra de las victimas de la concesionaria, relata su experiencia al vender su Ford Maverick.
Le ofrecieron la mitad del valor en efectivo y cuatro pagarés por el resto, asegurando que ellos se harían cargo de los mismos.
Sin embargo, los pagarés no fueron pagados en tiempo y forma, y tras constantes excusas, la concesionaria dejó de responder.
Pablo estima que la camioneta fue vendida por aproximadamente 48 mil dólares, pero solo recibió una parte en efectivo y los pagarés restantes, que tampoco fueron honrados.
Se sospecha que la concesionaria utiliza un esquema similar al Ponzi, donde el dinero de las nuevas ventas se usa para tapar agujeros y pagar deudas anteriores.