Se expone la percepción de que el modelo anterior de gobierno, que incluía planes sociales, benefició a quienes no trabajaban en detrimento de los que sí lo hacían.
Se argumenta que en los barrios más excluidos, la gente trabajadora que realizaba largos y sacrificados viajes diarios para ir a trabajar veía con frustración cómo otros recibían múltiples planes sociales sin esfuerzo.
Esta situación generó un profundo descontento y la convicción de que el modelo anterior era injusto y perjudicial para la economía real del país.