La Paz, Bolivia, sufre una severa escasez de gasolina desde hace días, con largas filas de personas esperando en las estaciones de servicio. La falta de combustible se debe al fracaso del corredor humanitario intentado por el gobierno para desbloquear las rutas y permitir el paso de camiones cisterna.
Los intentos de desbloqueo con maquinaria pesada fueron rechazados por los manifestantes, lo que impidió el paso de suministros a la ciudad. La situación ha paralizado la movilidad y afectado a trabajadores como choferes de transporte público, quienes llevan hasta dos semanas sin trabajar.
Los ciudadanos expresan su cansancio ante la falta de diálogo del gobierno y exigen su renuncia. La crisis se agudiza ante la falta de decisiones gubernamentales para resolver la situación, que ya lleva cuatro semanas.