El costo del transporte público, específicamente de los colectivos, ha experimentado aumentos de entre el 1200% y 1500% en los últimos dos años, superando en muchos casos la inflación y el ajuste salarial.
Los usuarios denuncian que, a pesar del significativo incremento en las tarifas, la calidad del servicio ha disminuido, con frecuencias espaciadas, menor comodidad y falta de cumplimiento de horarios, generando un fuerte malestar generalizado.