Las ciudades subterráneas de Cappadocia, construidas inicialmente por los frigios entre los siglos VIII y VII a.C., fueron posteriormente ampliadas por los cristianos durante la época romana. Estas estructuras servían como espacios habitables y refugios.
Los cristianos añadieron capillas e instituciones griegas, adaptando las ciudades a sus necesidades culturales y religiosas. Se estima que existen seis ciudades subterráneas en la región, cada una con una historia y arquitectura particular.