Las ciudades subterráneas de Cappadocia, que se comenzaron a construir alrededor del año 2000 a.C. y se utilizaron hasta el siglo XVII, funcionaban como refugios para proteger a la población de ataques a lo largo de la historia. Su descubrimiento en 1957 reveló una parte importante del patrimonio de la región.
Estas ciudades subterráneas representan una gran riqueza histórica y cultural. Tras ser redescubiertas, el gobierno intervino para reubicar a las familias que habitaban sobre ellas, permitiendo la excavación y preservación de estos monumentos antiguos.