Cinco hábitos determinantes pueden ayudar a una vida más plena después de los 80 años, desmitificando la idea de que el buen estado físico se debe únicamente al ADN. Estos hábitos, construidos día a día, contribuyen al bienestar físico en la tercera edad.
Entre las recomendaciones se encuentran: no consumir recetas de influencers sin aval clínico, levantar peso y mantener actividad física, fijar un horario de sueño regular, pasar tiempo al aire libre y realizar un consumo moderado y crítico de aplicaciones. Estas pautas, promovidas por institutos de investigación, buscan afrontar la tercera edad con mayor plenitud.