Se profundiza el conflicto entre Chechu y Darío por la perra Frida. Según trascendió, Chechu no querría más a la perra y la habría regalado a una empleada, desoyendo el pedido de Darío de que las nenas sigan teniendo contacto con ella.
Darío asegura que él sigue pagando todos los gastos de la casa y el personal, incluyendo a dos mucamas, para garantizar el bienestar de sus hijas y del animal hasta que la casa familiar sea vendida.
Se cuestiona la versión de Chechu, quien afirma que no tiene tiempo para cuidar a la perra debido a su trabajo, a pesar de contar con personal doméstico. Se sugiere que la perra, al ser pequeña, no requeriría cuidados tan intensivos.
La disputa por la tenencia del animal se suma a la compleja separación de la pareja, generando dudas sobre las verdaderas motivaciones detrás de la decisión de Chechu.