Se aborda el conflicto post-separación entre Chechu y Darío Titanich, centrado en la tenencia de su perro, Arrancio. Chechu expresa su enojo y frustración porque Darío no entiende su responsabilidad con los niños y el perro, lo que le impide improvisar planes.
Arrancio vive con Chechu, lo que limita su libertad para salir o quedarse en lo de su novio sin programar todo. Menciona que Darío se llevó a otro perro, Ramón, a Mar del Plata. Se compara la situación con la de Citanich y la dificultad de coordinar la tenencia de mascotas tras una ruptura.
Se señala que Darío se siente indignado por lo que dice Chechu públicamente y que le molesta que ella se acerque a su familia. Chechu, por su parte, siente que la pareja de Darío lo influencia y que él la acusa de cosas que no son ciertas, como robarle el perro.