El gobierno boliviano reconoció la muerte de un joven de 24 años durante los enfrentamientos con la policía, desmintiendo versiones iniciales. La Paz se encuentra paralizada, con escasez de alimentos y combustible, afectando el transporte público y las clases.
Las estaciones de servicio registran largas filas de autos y camiones esperando abastecerse. Los ciudadanos reclaman al gobierno una solución urgente, manifestando que la situación económica es insostenible y que no pueden mantener a sus familias.