La homilía del Arzobispo de Buenos Aires, García Cuerva, durante el Tedeum del 25 de Mayo, se centró en la figura bíblica del paralítico y la necesidad de unidad en Argentina.
Cuerva utilizó la analogía del paralítico que, a pesar de las dificultades, es levantado y camina, para instar a Argentina a "levantarse" y superar sus problemas, haciendo un llamado al diálogo y a la unidad.
Se criticó la falta de diálogo entre dirigentes y la ausencia de una "mesa familiar" donde todos los argentinos sean incluidos, advirtiendo que la fragmentación social conduce al enfrentamiento.
El mensaje también se dirigió a los poderosos, instándolos a la redistribución y a no acumular riqueza mientras otros sufren, y se mencionó la próxima encíclica del Papa Francisco sobre inteligencia artificial.