El arzobispo de Buenos Aires, Monseñor García Cuerva, brindó un mensaje durante el Tedeum con fuertes connotaciones políticas y sociales, destacando la necesidad de unidad y crítica hacia la dirigencia.
En su homilía, que no tuvo la estructura de una misa, se refirió a la importancia de la empatía, el diálogo y la esperanza, utilizando la parábola del paralítico para ejemplificar la necesidad de cargar con las debilidades del prójimo y evitar la fragmentación y polarización.
García Cuerva criticó el "derroche y despilfarro", la "falta de empatía" y la "ostentación", instando a la dirigencia a dejar de lado la división y la confrontación, y a trabajar por el bien común. También hizo alusión a los "terroristas de las redes" que difaman desde la comodidad de una pantalla.
Se observó la presencia de diversas figuras políticas, incluyendo a Jorge Macri, Martín Menem y Patricia Bullrich, mientras que se señaló la ausencia de Victoria Villarruel. La homilía fue interpretada por los panelistas como un mensaje contundente y crítico hacia la situación social y política del país.