Se relata una anécdota ocurrida en un zoológico, posiblemente en Luján, donde el hijo de la narradora se acercó a un guanaco. La anécdota incluye un incidente en el que el animal, que estaba amasando un pollo gigante, salpicó a la narradora, quien vestía de blanco.
Se menciona la presencia de "turbios zoológicos" y se hace referencia a la saponina, comparando su uso por pueblos aborígenes para lavar la ropa con el lavado de la quinoa.