La vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada a un evento, lo que generó especulaciones sobre internas políticas y tensiones dentro del gobierno. La decisión, atribuida a Karina Milei, secretaria general de la presidencia, ha sido interpretada como una descortesía institucional.
La situación se agrava al considerar que Villarruel integra la fórmula presidencial junto a Javier Milei y fue elegida por una gran cantidad de votantes. La falta de invitación, que se suma a otros gestos de distanciamiento, genera interrogantes sobre la cohesión del espacio político.
Se menciona también la supuesta desvinculación de la Iglesia en la decisión, ya que inicialmente se la habría culpado por no invitar a Villarruel, pero luego la propia Iglesia desmintió esta versión, añadiendo un matiz de desprolijidad a la comunicación oficial.
Paralelamente, se analiza el accionar de Patricia Bullrich, quien busca cuidar su caudal de votos y mantener un "juego propio" dentro de la coalición, mientras que Jorge Macri intenta recuperar los suyos. La definición de candidaturas y alianzas futuras queda supeditada a la evolución del escenario político, incluyendo la situación de Javier Milei y el posible aval de Donald Trump.