Se comenta la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en la comitiva presidencial que asistió a la Catedral para una homilía por la paz, indicando que no fue invitada. Se califica este hecho como lamentable y un desprecio por lo institucional.
Se debate si la no invitación de la vicepresidenta es previsible o una muestra de que ya no forma parte del gobierno. Se menciona que, independientemente de la relación personal entre el presidente y la vicepresidenta, la investidura de esta última tiene un carácter institucional que debería ser respetado.