La ausencia de Victoria Villarruel en un acto en Luján generó especulaciones sobre su relación con la Iglesia Católica.
Se discute si la vicepresidenta es vista como muy conservadora por las altas esferas de la Iglesia, especialmente por el arzobispo García Cuerva.
Se menciona la apertura de un oratorio exclusivamente católico en el Senado como un gesto conservador que podría no estar en línea con la pluralidad religiosa que la Iglesia promueve actualmente.