El expresidente Donald Trump decidió no firmar una orden ejecutiva que preparaba su Casa Blanca para la regulación de la inteligencia artificial. La orden requería que las empresas presentaran voluntariamente sus modelos al gobierno para evaluación antes de su comercialización.
Trump argumentó que dicha regulación limitaría la innovación y afectaría la competitividad de Estados Unidos frente a China. Según The Wall Street Journal, el inversionista David Sachs habría influido en la decisión de Trump de no firmar la regulación.