El pastor Cinalli concluye reafirmando que Dios cumple sus promesas y que Él peleará nuestras batallas. Anima a la congregación a acercarse con confianza al trono del Señor, sabiendo que Él nos ayudará porque es bueno y nos ama.
Se invita a los oyentes a declararse "hijo, amado y bendecido" y a levantar un memorial a Dios para recordar y adorar su bondad y provisión. Se enfatiza que Dios es grande y digno de toda gloria.