El Senado de Bolivia votó una modificación a la ley de excepción, equiparable a un estado de sitio, la cual ahora pasa a la Cámara de Diputados para su aprobación. Si se aprueba, el Ejecutivo obtendrá mayores herramientas para actuar frente a los crecientes bloqueos en el país.
Las asociaciones campesinas e indigenistas, conocidas como AILUS, planean intensificar las protestas instalando piquetes no solo en rutas principales sino también en caminos rurales, buscando paralizar el territorio nacional.
El gobierno, por su parte, insiste en un diálogo que ha fracasado, como lo demuestra la imposibilidad de establecer un corredor humanitario para el ingreso de víveres desde el sur hacia La Paz. El ministro de Obras Públicas, tras ser dado por desaparecido luego de que su camioneta fuera incendiada, logró regresar a La Paz, evidenciando la tensa situación.