El Profe Lázaro continúa su análisis sobre la Revolución de Mayo, destacando el compromiso de figuras como Mateu y Larrea, comerciantes y financistas que aportaron su fortuna.
Se menciona la iglesia de Mataró, España, donde fueron bautizados Mateu y sus padres se casaron, y donde nació Blas Parera, autor del himno.
Se reflexiona sobre cómo la escritura de la historia argentina, especialmente por figuras como Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López, tendió a "normalizar" la revolución para evitar asociarla con el cambio radical.
Se enfatiza que la revolución de 1810 fue "para siempre" y que el sentimiento revolucionario estuvo en manos de la gente, no solo de los dirigentes.