La inteligencia artificial (IA) está jugando un papel cada vez más importante en los conflictos bélicos, generando preocupación por el aumento de víctimas civiles. El Papa León XIV ha hecho un llamado a "desmantelar" la IA, advirtiendo sobre el poder de las armas autónomas y la desinformación que puede generar.
En su encíclica, el Papa señala que el control de las plataformas tecnológicas no está en manos de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos. Critica la concentración del desarrollo de la IA en pocas naciones ricas y la falta de un reparto equitativo de sus beneficios a nivel mundial.
Se alerta sobre el riesgo de que la IA sustituya a la mano de obra humana a gran escala, lo que plantea un imperativo moral para apoyar a las personas afectadas. La falta de marcos legales robustos y la ausencia de una regulación efectiva son puntos clave de preocupación.