Un complejo entramado judicial rodea a una mansión en Uruguay, originalmente comprada por el diseñador Carlos Di Domenico antes de 2012 y puesta a nombre de César Juricich. Tras la separación de Juricich, este se entera de un embargo y un triple juicio por deudas impositivas y contribución inmobiliaria sobre la propiedad.
La ocupante de la vivienda, quien la habría subalquilado por 2100 dólares mensuales, se encuentra en el centro de la disputa. Según informes, ella ocupaba la casa en virtud de un contrato de locación que finalizó en 2013, pero continuó en la propiedad sin contrato, subalquilándola y generando ingresos.
Se investigan posibles delitos de usurpación y fraude, con la particularidad de que la ocupante habría alquilado la propiedad a un club de cannabis y luego a una clínica de recuperación. La situación se complica aún más por maniobras previas relacionadas con la venta de la propiedad a una sociedad para zafar de deudas, lo que derivó en una acción pauliana declarada por fraude frente al fisco.
Gustavo Descalzi informa desde Uruguay sobre la situación, destacando la mala fe y el posible fraude en la operación. Se menciona que la casa, conocida como la "mansión blanca", está actualmente abandonada tras un allanamiento policial hace un mes. César Juricich, quien figura como titular de la propiedad, se encuentra con una deuda millonaria en pesos uruguayos, incluyendo impuesto primario y contribución inmobiliaria.