Se relata la historia de las joyas emblemáticas de Elizabeth Taylor, comparando su colección con la de la Reina Isabel II, y destacando tres piezas clave: el diamante Taylor Barton, la perla peregrina y el diamante cruz.
Se narra la adquisición del diamante cruz por Richard Burton, la histórica travesía de la perla peregrina desde el siglo XVI hasta la realeza española y francesa, y su posterior venta tras la muerte de Taylor.