Se planteó la idea de que no existen "delincuentes buenos" o "delincuentes malos", ni "dictaduras buenas" o "dictaduras malas", y que la justicia actúa de manera diferente según a quién favorezca.
Se mencionó que puede haber delincuentes en gobiernos de diferentes signos políticos (Milei, Macri, Cristina) y que la justicia a veces es vista como "buena" cuando da la razón a uno y "mala" cuando no. Se citó el caso del fiscal Gerardo Policita, a quien el kirchnerismo considera un "fenómeno" cuando actúa contra Adorni, pero "malo" si actúa en contra de sus intereses.
Se discutió la diferencia entre perseguidos políticos, proscriptos y condenados, y cómo la justicia es percibida de manera distinta según la conveniencia política. Se hizo referencia a la supuesta "familia judicial" que, según la visión expuesta, puede "enmendar cualquier pavada".