Se critica la concepción clasista del gobierno actual, que si bien puede dar beneficios básicos a personas como "Elvira", no busca sacarla de la pobreza de manera estructural.
Se califica de "hijo de puta" a quien promueva esta política, argumentando que es un problema conceptual, filosófico y político. Se distingue entre ser "malo" y "bruto", señalando que el bruto, a diferencia del malo, no suele tener remedio.