Se presentó la historia de Benjamín, un joven de 16 años que vende pizzas para ayudar a su familia y costear sus estudios.
Benjamín relató que trabaja desde los 12 años y que su emprendimiento de pizzas, que comenzó como una forma de colaborar, se ha vuelto su principal sustento. Vende entre 120 y 150 pizzas por día, y cuenta con la ayuda de su familia en la elaboración.
El joven explicó que rota su puesto de venta para optimizar las ganancias y que, además de pizzas, su familia también elaboraba empanadas. La decisión de vender pizzas se originó en la experiencia previa de su madre con un negocio similar.