Irán ha decidido aplicar nuevas tasas por servicios vinculados al tránsito marítimo a través del Estrecho de Ormuz, una medida sin precedentes que introduce un elemento de incertidumbre en esta vital ruta comercial energética.
Aunque Irán prefiere no llamarlas "peajes", estas tasas se refieren a servicios de navegación y medidas de protección ambiental. La decisión surge tras el conflicto militar y los bloqueos económicos que han afectado al país, aumentando la volatilidad en el mercado petrolero.
Antes de febrero, no se contemplaba ningún cobro, pero la situación actual ha llevado a Irán a implementar estas tasas, afectando a buques petroleros y de GNL que transitan por la zona, como los que se dirigen a China, Pakistán e India.