Irán denunció que un ataque con misiles de precisión por parte de Estados Unidos contra un polideportivo en la provincia de Fars resultó en la muerte de al menos 24 personas, incluyendo una niña de dos años y adolescentes de un equipo de voleibol.
El portavoz de la cancillería iraní calificó el bombardeo, ocurrido el 28 de febrero, como un crimen de guerra. Exigió que los responsables rindan cuentas ante tribunales internacionales por el uso de munición diseñada para disfrazar fragmentos letales en áreas residenciales.