Representantes de la Iglesia Evangélica Unida se pronunciaron sobre su rol en el conflicto boliviano, aceptando la petición del gobierno de Rodrigo Paz para interceder en el diálogo.
Afirman que la iglesia ha estado en constante oración y convocando a la pacificación, buscando tocar los corazones de los manifestantes y gobernantes.
Se convoca a los diferentes sectores sociales a participar en un diálogo, con la esperanza de que la iglesia pueda actuar como intermediaria para acercar posiciones entre el gobierno y los manifestantes.