El diálogo en Bolivia se encuentra totalmente estancado y el país sufre desabastecimiento. El intento de corredor humanitario para proveer víveres a La Paz fracasó rotundamente debido a la resistencia de los manifestantes, quienes atacaron los vehículos.
El gobierno no logra controlar la situación y se prepara para una posible intervención militar contra los bloqueos, a la espera de la aprobación de una modificación a la ley de estado de excepción. Esta medida podría agravar aún más la tensión en Bolivia.
La escasez de alimentos, leche y combustible es crítica. Se menciona que los bloqueos persisten y que los manifestantes impiden el avance de maquinaria pesada destinada a despejar las rutas. La situación es cada vez más tensa y conflictiva.