El arzobispo García Cuerva advierte que si solo unos pocos se benefician en Argentina, el tejido social se destruye y las brechas se agrandan, llevando al enfrentamiento.
El mensaje de la iglesia no solo es para el gobierno, sino también para los "poderosos" que no retribuyen ni redistribuyen, beneficiándose a costa del asalariado.
Se critica a quienes se llenan los bolsillos sin entender la importancia de la redistribución.