Se analiza la homilía de Monseñor García Cuerva, contrastando la percepción popular con la opinión de los panelistas. Mientras la gente detecta un mensaje contra el discurso de odio y las agresiones en redes, algunos consideran que el discurso fue tibio y no abordó la profundidad de la crisis social.
Se cuestiona la efectividad del discurso al no confrontar directamente al gobierno con estadísticas de pobreza o políticas específicas. Se menciona la referencia a "los menos dotados" y "los débiles", interpretada por algunos como una forma indirecta de señalar el abandono gubernamental, mientras otros lo ven como una crítica a la sociedad en general.
Se debate si la Iglesia debe militar o simplemente asistir, y se recuerda el episodio de 2004 con el Papa Francisco (entonces Bergoglio) y Néstor Kirchner, para ilustrar las consecuencias de un discurso que genera grieta.