Rusia enfrenta problemas en la guerra contra Ucrania, en parte debido al creciente poderío militar ucraniano y el uso de ataques con drones de medio alcance.
Ucrania está interrumpiendo los avances rusos al atacar defensas aéreas y logística a decenas de kilómetros detrás de las líneas del frente. Esto permite ataques de largo alcance contra instalaciones militares y petroleras rusas.
Los ataques con drones, que se intensificaron en los últimos meses, se realizan a distancias de entre 30 y 180 kilómetros dentro de las líneas del frente. Estos ataques tienen un impacto importante y podrían estar cambiando la dinámica del conflicto.