Una familia que ocupaba un terreno se encuentra en situación de calle tras aparecer el dueño. Se les da un plazo para irse, pero piden tiempo y ayuda para poder comprar una vivienda.
Se destaca la situación vulnerable de la familia, especialmente por tener un bebé de dos meses y otros cuatro hijos menores. El padre, Enzo, y la madre, Zulma, relatan sus dificultades para conseguir trabajo y alimentos, llegando a pasar días sin comer para que sus hijos puedan alimentarse.
Se menciona la violencia ejercida por el dueño del terreno contra Zulma, quien realizó una denuncia por agresión. A pesar de esto, el agresor quedó como víctima en la causa.
Se hace hincapié en la frase "si alquilo, no como", reflejando la imposibilidad de acceder a una vivienda digna con los ingresos actuales.