Se planteó la pregunta sobre si los menos dotados, los débiles y los que nacieron con menos posibilidades tienen el mismo valor como seres humanos y la misma dignidad, citando al Papa.
Se enfatizó que de nuestra respuesta a esta cuestión depende el valor de nuestras sociedades y nuestro futuro, advirtiendo sobre caer en un "pozo de suciedad" si no se reafirman valores morales y espirituales.