Se narra cómo Martín Caradagian ideó un ingenioso plan para ayudar a su abuelo, quien se negaba a aceptar dinero directamente. Caradagian inventó un sistema de "jubilación trucha", creando un carnet falso y haciendo creer a su abuelo que cobraba un sueldo mensual.
El abuelo acudía a la oficina de Caradagian cada mes, entregaba su "carnet" y recibía un pago. Caradagian incluso inventaba aumentos y "aguinaldos" para mantener la farsa. Esta historia revela la astucia y el profundo amor filial de Caradagian, quien buscó una forma de sostener a su abuelo sin herir su orgullo.