A pesar de la relación a veces ríspida con su abuelo, Martín Caradagian demostró su lealtad y valentía. En una ocasión, el abuelo, incapaz de soportar ver a su nieto ser golpeado en el ring, subió al escenario con un cuchillo, dispuesto a defenderlo.
Este acto de coraje, aunque extremo, evidenció el profundo vínculo entre ambos. La historia, contada por el propio Caradagian, resalta la complejidad de las relaciones familiares y el instinto protector que puede surgir incluso en las circunstancias más inesperadas.