Se aborda la agresión sufrida por Zulma por parte del dueño del terreno que ocupaba. A pesar de haber realizado la denuncia penal por la golpiza, el agresor quedó como víctima en la causa, mientras que Zulma fue acusada por el abogado de haber agredido al hombre.
Se cuestiona el accionar del abogado contratado por Zulma, quien habría actuado en su contra. Se reitera que, si bien el dueño tiene derecho a reclamar su propiedad, la violencia ejercida es inaceptable.
Se hace un llamado a la solidaridad para ayudar a familias como la de Zulma y Mayra, quienes enfrentan situaciones extremas de vulnerabilidad.