La discusión sobre las decisiones de APTRA continúa, con acusaciones de irregularidades y falta de garantías institucionales. Se cuestiona la legitimidad de las decisiones tomadas por la mayoría, señalando que la mitad de los socios no representa una mayoría real.
Se plantea la diferencia entre una cuestión de género y amiguismo, sugiriendo que Polino es protegido por tener más amigos en la asociación. Se exige la renuncia de la comisión directiva actual por no incluir ninguna mujer.
Se debate sobre la aplicación de sanciones, comparando casos y mencionando la posibilidad de suspensiones o apercibimientos, como se estila en otras instituciones.