El debate giró en torno a la creación de un ejército europeo y la permanencia de la OTAN. Lucas Mandl se mostró escéptico ante un ejército europeo común, abogando por una arquitectura de seguridad europea dentro de la OTAN.
Marco Tenga, por su parte, expresó su deseo de que la OTAN no sobreviva a Donald Trump, argumentando que la organización es una reliquia de la Guerra Fría y que Europa necesita una arquitectura de seguridad propia.
Se planteó la preocupación de que la OTAN, tal como existe hoy, sea obsoleta y que la figura de Donald Trump sea una ilustración de ello, sugiriendo la necesidad de una reforma o un nuevo enfoque en la seguridad europea.