Se generó un debate sobre la necesidad de que las fuerzas policiales y armadas cuenten con traje de gala para eventos formales, a pesar del contexto de crisis económica que atraviesa Argentina y la dependencia del Fondo Monetario Internacional.
Se cuestionó el gasto que implicaría para el Estado proveer de vestimenta formal a las fuerzas de seguridad, especialmente cuando muchos efectivos deben costear sus propios uniformes. Se planteó que, si bien es un gesto de respeto, existen otras prioridades más urgentes en el país.