Cuba rechaza condicionamientos políticos por parte de Estados Unidos en las negociaciones sobre asistencia humanitaria, a pesar de aceptar 100 millones de dólares propuestos por Marco Rubio y administrados por la Iglesia Católica.
El vocero de la cancillería cubana, Fernández de Cosío, afirma que Cuba no representa una amenaza y que Estados Unidos no tiene derecho a determinar su sistema político, comparando la situación con la de Venezuela y Nicolás Maduro.
Se menciona la preocupación de EE.UU. por la presencia de espionaje chino en Cuba, a solo 150 km de Florida, y las oportunidades de negocio para empresarios cubanoamericanos, base de apoyo de Donald Trump.Se critica al "régimen fallido" de Cuba y se señala que su dependencia de rescates externos podría verse afectada si Estados Unidos avanza en sus presiones, especialmente ante un posible acuerdo con Irán.