En China se están implementando innovadoras cúpulas inflables en las obras de construcción para reducir en un 90% la contaminación. Estas estructuras funcionan como barreras que evitan la dispersión de partículas y ruido, además de proteger contra el clima, lo que podría acortar los plazos de ejecución hasta en un 20%.
Este avance tecnológico surge como respuesta a la crisis de contaminación y las multas en el país. Las cúpulas permiten que los trabajos continúen sin interrupciones por lluvia o viento, y también de noche, optimizando los tiempos de obra y mejorando la calidad de vida de los habitantes cercanos a las construcciones.