Se reitera que la venta de productos vencidos es una realidad alarmante en supermercados y comercios. Se menciona que en Salta, un cliente compra productos vencidos porque está desocupado y son un 60% más baratos.
Si bien se reconoce que algunos productos vencidos pueden no ser perjudiciales si no están en mal estado, se subraya que su venta es ilegal y que nadie merece comer comida en mal estado. La situación refleja la dura realidad económica del país.