Un cierre prolongado del estrecho de Hormuz, sumado a cambios en la política energética de Estados Unidos, podría disparar los precios de importación de gas natural licuado en Europa.
Esto agravaría la crisis energética de 2022, derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Según un estudio de la Universidad de Oxford, los precios podrían superar los máximos alcanzados durante la crisis anterior.