Se reflexiona sobre la creciente naturaleza internacional de las grandes bandas delictivas y la complejidad del ciberdelito. Se menciona el uso de criptomonedas y estafas en línea como métodos para lavar activos, lo que dificulta el rastreo por parte de los investigadores.
Se destaca la importancia de legislar a nivel internacional sobre estos temas y la necesidad de que los investigadores se preparen ante los avances de la inteligencia artificial generativa. Se advierte sobre el aumento de delitos virtuales y la dificultad para distinguir entre información legítima y fraudulenta.
Se concluye que el ciberdelito es un área que requiere potenciar los esfuerzos y la capacitación de las fuerzas de seguridad y los sistemas de justicia.