Las negociaciones diplomáticas buscan consolidar una tregua regional de 60 días y la apertura del Estrecho de Ormuz. Se especula que Irán podría recibir algún tipo de compensación o tasa por servicios relacionados con el tránsito en el estrecho, similar a lo que ocurre en el Canal de Panamá.
La política de Netanyahu, al igual que la de Trump, se mantiene firme en que Irán no tendrá armas nucleares. Sin embargo, se reconoce que Irán aún no posee armamento nuclear, diferenciando esto de tener centrales nucleares para energía.
Se menciona una llamada telefónica entre Trump y Netanyahu, y se espera que un eventual pacto con Teherán incluya el desmantelamiento de las instalaciones de enriquecimiento de uranio y la retirada de material nuclear enriquecido del territorio iraní, lo cual se considera difícil de lograr.