Se diferencia el caso de Patricia Bullrich del de Victoria Villarruel en términos de capital político y armado propio. Mientras Villarruel carece de una estructura fuerte, Bullrich cuenta con un armado en desarrollo, dada su reciente candidatura presidencial.
Se sugiere que el pragmatismo del gobierno de Milei implica respetar el capital político de Bullrich, a la vez que se mantiene su propia centralidad. Se menciona la idea de "desarmar el Estado" y la "desregulación" como ejes de la propuesta de Milei, en contraste con la "teoría del caos" de forma más intelectualizada.