En Bolivia, la crisis política se agudiza con demandas de nuevas elecciones como única salida para evitar un derramamiento de sangre. El presidente Rodrigo Paz Pereira enfrenta un descontento generalizado, y aunque Evo Morales también pide elecciones, no representa el sentir mayoritario de las protestas, compuestas principalmente por votantes de Paz Pereira.
La sucesión presidencial es incierta, y se menciona al capitán Lara como posible vicepresidente. El Congreso tiene 90 días para decidir sobre la convocatoria a elecciones. La situación judicial de Evo Morales añade complejidad al escenario político. El descontento es profundo, y la posibilidad de que Paz Pereira renuncie abre un nuevo capítulo en la crisis boliviana.