El cuarto disco de Los Pericos, "Big Chucho" (1992), marcó un punto de inflexión, catapultando a la banda a la internacionalización y definiendo su estilo.
Por primera vez, la mayoría de las canciones fueron en español, lo que contribuyó a su éxito en mercados como Venezuela y sentó las bases para una identidad sonora propia.
Este álbum les abrió las puertas a giras internacionales por Jamaica y Estados Unidos, consolidando su carrera y aumentando significativamente su popularidad.
El regreso de una gira por Estados Unidos coincidió con el éxito radial de "Waiting" en Argentina, demostrando el alcance masivo que la banda había logrado.